Algunas pacientes de las clínicas ginecológicas de La Rioja acuden a los profesionales para informarse sobre los tipos de contracepción femenina permanente. Es por ello que en las siguientes líneas abordaremos la ligadura de trompas, también conocida como esterilización femenina o tubárica.

Se trata de un procedimiento quirúrgico en el cual las trompas de Falopio, que son las que permiten transportar el óvulo desde el ovario hasta el útero, pues conectan los ovarios con la matriz uterina, se obstruyen. Este bloqueo impide que los espermatozoides se unan al óvulo y, por consiguiente, evita la fecundación. La técnica se efectúa bajo anestesia general y suele durar unos 30-40 minutos aproximadamente, en los cuales el cirujano realiza una o dos pequeñas incisiones en la zona periumbilical, a través de las cuales introducen una cámara diminuta (laparoscopio) e instrumentos necesarios para la ligadura.

Es importante destacar que si la técnica empleada es la cauterización, más frecuente en la actualidad, la trompa se daña prácticamente toda y es imposible recanalizarla. En cambio, si se realiza sutura y corte de una de las partes de la trompa, sí que se puede intentar reconstruir, el 75 % de las pacientes puede recuperar la esterilidad. No obstante, en las clínicas ginecológicas de La Rioja advierten de la aumentada posibilidad de padecer un embarazo ectópico (de implantación extrauterina) tras la intervención. La recuperación postquirúrgica es bastante rápida, se puede iniciar la vida cotidiana en unos días siempre y cuando no se hagan esfuerzos físicos durante la primera semana.

En resumen, la esterilización femenina es uno de los métodos anticonceptivos más eficaces, con una efectividad superior al 99 % en la protección contra embarazos. Sin embargo, no protege frente a enfermedades de transmisión sexual. Es muy importante acudir a los profesionales adecuados para resolver dudas o conocer más sobre esta técnica, es por ello que en la Clínica Ansoáin nos ponemos a tu disposición.